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Causa: Víctor Márquez Dos Santos, Cuatro policías van a juicio por el asesinato de Víctor en Santa Ana

 


La causa que investiga el gatillo fácil contra Víctor Márquez Dos Santos (16) en la localidad de Santa Ana fue elevada a juicio por las autoridades del Juzgado de Instrucción Dos de Posadas, a cargo del juez Juan Manuel Monte, según confirmaron  fuentes ligadas al proceso.

De esta manera, cuatro efectivos policiales deberán responder por el asesinato del adolescente hace poco más de tres años. El señalado por el disparo, Deibid Vergara (34), es el único que está detenido en una cárcel y enfrentará una pena a prisión perpetua.

Los voceros consultados detallaron que el cierre de la instrucción se concretó a mediados del mes pasado y no fue apelado por las defensas ni por la querella, por lo que será remitido ahora a un Tribunal Penal de Posadas. Los jueces serán quienes deberán establecer una fecha para el debate oral y público, que posiblemente tendrá prioridad en 2023.





Como informó este medio oportunamente, es la tercera vez que el expediente es elevado a debate, aunque en las anteriores oportunidades la decisión se trabó en recursos y apelaciones por parte de las defensas, la fiscalía e incluso la querella, que solicitó una pena más gravosa para los acompañantes de Vergara durante esa noche.

El último escollo para que todo sea girado a un Tribunal Penal es una oposición a la elevación a juicio y pedido de sobreseimiento por parte de Mariela Cipontino. La mujer fue quien, una semana después del asesinato, confesó lo que había ocurrido e “hizo la denuncia” contra sus colegas.

A grandes rasgos, la efectivo planteó que su silencio se debió a que ella y su familia estaban amenazados por Vergara. Además de encubrir el crimen, se le acusa de falsificación de documento público, debido a que ella estaba a cargo del libro de guardia durante esa madrugada y -según pericias de Gendarmería Nacional- apareció modificado.

“Tengo un dato”

El crimen ocurrió el 24 agosto de 2019. Además de Vergara y Cipontino, están acusados Rubén Núñez (44) y Matías Acosta (32). El principal sospechoso está imputado con prisión preventiva por homicidio agravado por su condición de funcionario público mientras que a los demás se los juzgará por encubrir el crimen.

Según reconstruyó la instrucción, Vergara le dijo a sus consortes: “Tengo un dato” y  conformó la comisión policial que se subió a un móvil de la fuerza y salieron esa madrugada a recorrer la localidad.

Lo que se sabe en base a los elementos del expediente y la declaración de la única mujer del grupo es que el móvil rodeó la Escuela Normal 10 con las luces apagadas y se detuvo en una de las calles laterales cerca de las 3 de la madrugada. Entonces Vergara se bajó y caminó en medio de la noche unos 50 metros.

El lugar donde mataron a Víctor es una calle terrada que finaliza en la avenida principal de la localidad. Si el adolescente quería huir, esa era la única vía.

A los costados de la arteria está el tejido perimetral del establecimiento escolar y del otro lado había entonces una espesa vegetación de unos pocos metros, pero que también finaliza con un alambre. El patrullero estaba cerca de la otra bocacalle, con tres uniformados adentro.

Pero Víctor no ofreció resistencia, ni quiso huir. El disparo ingresó por un ojo y literalmente le atravesó la cabeza mientras él estaba arrodillado y de espaldas a su ejecutor, tal y como lo indicaron las marcas de tierra en sus prendas de vestir y del informe de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (Saic).

Según dos pericias -una hecha por la propia Policía de Misiones y otra por Gendarmería Nacional-, la bala 9 milímetros con la que dieron muerte al joven salió del arma reglamentaria de Vergara. La investigación nunca pudo determinar los motivos por los cuales Víctor fue víctima de ese brutal gatillo fácil.

Los familiares de Víctor reclaman por dos muertes ya que el padre del adolescente, Eriberto Márquez Dos Santos (66), falleció horas después tras descompensarse en el velorio debido a que no pudo aguantar el dolor de la pérdida.

En entrevista con El Territorio al cumplirse un año del crimen, las hermanas de la víctima recordaron que la noche del velorio, don Eriberto se arrodilló al lado del joven y lloró desconsoladamente pidiendo que “le lleve con él”. Se sintió mal y lo llevaron a la sala local, volvió hasta que tuvo que ser asistido nuevamente y lo trasladaron a Posadas en ambulancia. Murió a las cuatro de la madrugada.

FUENTE: EL TERRITORIO 

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