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Una escuela pública será la primera en autoabastecerse y darle energía a Edesur

Los paneles instalados en la escuela de Devoto
Los paneles instalados en la escuela de Devoto
No todas las terrazas son terreno fértil para instalar paneles solares. Hay ciertos requisitos: que tenga buen asoleamiento, que no haya rascacielos que bloqueen, que el edificio esté emplazado en una zona de poco tráfico. Los dos establecimientos de Devoto cumplen con esos parámetros.
En total, identificaron 140 terrazas de escuelas públicas con posibilidad de albergar paneles. En ellas, aseguran, irán avanzando para dar cumplimiento al compromiso que asumió Buenos Aires, junto a las principales ciudades del mundo, de convertirse en zona carbono neutral para 2050. Las cuentas que hacen, si esas 140 escuelas generaran energía, es de 13 megawatts. “Es una bestialidad”, se entusiasman.
“Los paneles captan la radiación solar, La transforman en energía continua y la convierten en alterna. Una parte la consume la escuela y el excedente va directo a la red eléctrico sin mediar otro paso. Los paneles tienen unos 200 kilowatts hora de potencia”, explicó el ingeniero Andrés Valdivia, coordinador del área acción por el clima de ministerio de Educación porteño.
Los paneles están instalados desde octubre del año pasado. Según los voceros, desde entonces, la escuela generó más de 20 mil kilowatts hora, el equivalente al promedio del gasto que tiene una casa con aire acondicionado en cinco años. La institución se autoabastece de energía y, además, desde hace diez días comparte el excedente con Edesur. Esa misma energía es la que utilizarán los vecinos.
En los 228 metros cuadrados de la terraza de la primaria instalaron 114 paneles; en los 168 metros cuadrados de la secundaria dispusieron otros 86. Por la potencia del sol, en verano se registran los picos de rendimiento. Los paneles se activan solos y generan energía entre las 6:30 y las 17:30. Tan solo requieren una revisión cada dos meses.
Además del beneficio para el medioambiente, en el gobierno porteño ven un posible efecto pedagógico. Angélica Gómez Pizarro, referente de sustentabilidad del ministerio, planteó: “Que los chicos tengan tan al alcance de la mano los paneles, que puedan ver los vaivenes que marca el medidor, también se puede aprovechar con proyectos en el aula. Ellos se convierten en partícipes directos del medioambiente, una temática que atraviesa a su generación”.

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